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miércoles, 22 de abril de 2020

Capa élfica, aguas fétidas, poder fáctico.



Algo marcha mal.
Algo no funciona,
y la vida va y da un salto mortal.
Buscas solución, esperanza,
y como resultado;
desilusión, desamparo y frustración. 
La vi al llegar,
la vi crecer,
no la he visto aún caer.
Llegó laureada,
cargada de prosperidad.
Pero pronto taparon sus miserias bajo la alfombra del olvido.
Barrieron para sí.
Se llenaron los bolsillos a costa de anhelos,
de gozos,
y de sombras. 
Se embolsaron el rédito gracias a unas fuertes pasiones faltas de reflexiones.
 Ahora que toca arrimar el hombro, dicen, 
oblaciones.
Aguas fétidas, capa élfica.
Desapareces o te harán desaparecer.
Poder fáctico, 
aguas fétidas, capa élfica.

domingo, 12 de abril de 2020

Historias para dormir boca abajo


Historias para dormir boca abajo

Érase una vez una princesa que vivía confinada en lo alto de la torre de un castillo. No salía ni a aplaudir a las ocho.
De repente, sonó el porterillo. ¡Un paquete de Amazon prime! Ni corta ni perezosa, ni obediente, aprovechó y descolgó su pelo largo para que el repartidor subiera el paquete. Hete aquí su merced que no sólo subió el convoluto, sino que el buen mancebo también se encaramó a la torre. ¡¡Oh cielos!! ¡¡Y yo con estos pelos!!
- Firme aquí como recogido, donde pone Maléfica. Y ella, transgresora como cualquier princesa enjaulada, se quitó la mascarilla FFP2, los guantes, el traje aislante de un solo uso de Colhogar, y casi desnuda, firmó en la tablet: "Rapunzel"....🤢
Amazon se había equivocado de torre, pero ya era demasiado tarde...

** Imagen tomada de la red
** Escrito a propósito del aburrido confinamiento
#quedateencasaynosalgasqueespaná
#rapunzel

sábado, 21 de marzo de 2020

Metamorfosis

Resultado de imagen de metamorfosis 

Metamorfosis

Esta crisis me ha pillado
justo cuando iba a echar flores,
justo cuando iba a cambiar el frío de la noche
por gotas de rocío
que besaran tu piel.
Esta crisis me ha callado
justo cuando iba a contarte
que sin ti no espero un mañana,
que aún sin haberte tenido
te extraño,
que para amarte
no me hacían falta raíces,
que para amarnos
solo debíamos batir nuestras alas.
Esta crisis nos ha zarandeado
pero aún no habíamos cogido el sueño,
y conscientes nos hemos prometido
que cuando de esta salgamos
rescataremos juntos la primavera.
Esta crisis, al fin,
nos ha despertado.
 

Guerrero JLP

Ciudad de perros.


Algo tenía que pasar mientras todo corre,
mientras huye, 
mientras huyes.
El lugar que fue acabó siendo,
el lugar que fluye, acabará siendo.
Verde sobre asfalto,
azul bajo el cielo,
nubes de algodón.
Tenía el que tuvo y al que la razón no le dieron.
Te lo venía diciendo amigo, para entonces tan solo quedará, el ladrido de los perros.

jueves, 6 de febrero de 2020

LA TRANSICIÓN


Fotografía de Jan Saudek



LA TRANSICIÓN

                Detrás del murmullo de la gente, se percibía el gesto adusto del descontento. No era el eco de reminiscencias, sino el reclamo de tormentos pasados. ¿Para qué, la espera del nunca jamás? ¿Para qué el deseo del poder, poder?  Simplemente una borrasca de tinta pasada, manchaba sin clemencia el ambiente lleno de nubarrones y deseos inacabados. No era el fin, pero tampoco el principio. Tal vez un poco de existencialismo, tal vez un poco de humanismo. El vacío sustituyo al precipicio, ¿o tal vez fue al revés? Sólo quedó algo por hacer: volver tras los pasos andados y dejar al azar lo que pudo o no pudo haber sido alguna vez.


EL CAPITÁN

viernes, 31 de enero de 2020

Encontrados.

   


Las palabras se quedaron mudas, translúcidas ante tanta belleza. 
Ahí estás. Te encontré. Me encontraste. Nos encontramos. Nos encontró. 

   Mi vida llevaba años haciendo aguas. El barco se iba a pique, y la proa ya andaba sumergida si en alguna ocasión se mantuvo a flote. Ya no recordaba aquella recurrente pregunta que me hacía de chaval, y que en ese momento me vino a la memoria, que consistía en poner en aserto que alguien está para alguien. Y que ese alguien deambula por la vida sin saber, coincidiendo en espacio y tiempo. Y que en ese momento es, en el que dos personas se alinean, la una con la otra, cuando surge la magia. Y si además la música resulta como excusa, la banda sonora del primer beso parece asegurada. Pues eso mismo ocurrió; lejos, muy lejos. En el lugar y el momento. Sin palabras.

jueves, 30 de enero de 2020

Amor sin levadura


Amor sin levadura

Melibea no anda, desfila, con la misma naturalidad con la que Eufemio elabora cada madrugada el pan nuestro de cada día. Algo innato. Lo de Melibea, ya que lo de Eufemio viene de no más allá de un año, cuando lo llamaron del servicio andaluz de empleo y le ofrecieron el puesto de panadero. A las nueve de la mañana son ya los últimos coletazos de su día de trabajo, se ajusta el gorro y se acerca al ventanal. Ella no tardará en pasar. Eufemio lleva toda la noche ensayando un gesto que llame su atención a través del cristal.
Y ahí viene.
Levanta los brazos al cielo para que se fije en él y llevándose la mano derecha a sus labios le lanza un beso. Ella, sorprendida, esboza una sonrisa. Sin perder un solo segundo, Eufemio, acerca al cristal una tabla de madera que usa para amasar, en donde recortado sobre una fina capa de harina blanca, había escrito: "Sin palabras"

Guerrero

** Escribo este texto a propuesta de Jesús que ha querido que escribamos sobre la escena del relato/poesía "Sin palabras" del "Capitán"

Imagen tomada de la red

lunes, 23 de diciembre de 2019

Entre un buey y una mula




Entre un buey y una mula


Aunque el camino no es escabroso, con el traqueteo de Trini, la burra, María acaba de romper aguas. José se apresura a encontrar el refugio más cercano antes de que caiga la noche. Cuando el sol se va, llega el frío, y hay que evitarlo. A lo lejos se vislumbra algo...
Es un pesebre, servirá de cobijo. Hay abundante y mullida paja, agua y dóciles animales. Pronto llegarán los pastores al final de su jornada.
En un momento se acomodan como en casa.
-   ¡Ya viene el niño José!
-   ¿Y si es niña?
-   Hazme caso, es niño.
Y nació Jesús, un niño...
Hace ya rato también llegaron los pastores, y fueron a buscar a sus vecinos y ofrecer al niño regalos de bienvenida. Quieren festejar la nueva vida.
Se ha hecho de noche. Sobre sus cabezas, una estrella brilla más que nunca. Es Sirius, la misma que esta noche brillará sobre ti. No dejes de salir a verla. Es Navidad y quiere anunciarte la buena nueva, no le cierres tu corazón. Feliz Navidad…

Guerrero 


** Imagen: Acuarela "Navidad en la sabana"

** Este relato lo publiqué el año pasado en mi otra casa 

** Os deseo a todos una feliz Navidad y un feliz año nuevo

sábado, 21 de diciembre de 2019

NAVIDAD

La imagen puede estar protegida por derechos de autor


NAVIDAD


            Desde mediados de noviembre una perniciosa angustia comenzó a apoderarse de su alma. Sin saber el motivo, todos los días se despertaba antes de las seis de la mañana, permaneciendo en su cama por más de una hora dando vueltas, hasta que finalmente se levantaba. A media mañana el sueño le vencía, empero por la noche no lograba conciliarlo hasta después de medianoche. Conforme pasaban los días su malestar aumentaba más y más. Por más que buscaba una puerta de salida, no lograba encontrarla.
            Por fin, llego el veinticuatro de diciembre, caminaba por las calles viendo a las personas con bolsas de regalos y sonrisas en los rostros. Se notaba la alegría de la navidad. Ello, sólo aumento su ansiedad. Procuro calmarse caminando un poco más de prisa, con la vista baja, tratando de abstraerse del sonido.
            Sin darse cuenta, poco más o menos a las nueve menos cuarto de la noche, llegó hasta el puente de Triana. Alzo la mirada y se pasmo con la belleza de la construcción, el correr del río Guadalquivir y del otro lado el famoso barrio. Lanzo un suspiro, al unísono que pensó que era una oportunidad de pasar por el puente y por su trágico trance. Comenzó a caminar, pensando en la puerta que acababa de abrírsele. Con esa idea llegó hasta la mitad del puente, ahí con lágrimas en los ojos de alegría y desesperación saltó. 

El Capitán


viernes, 20 de diciembre de 2019

Anestesia que algo queda


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Anestesia que algo queda

A Eufemio lo anestesiaron de pequeño para toda la vida. Por aquél entonces vivían en un tercer piso sin ascensor del Parque Amate de Sevilla. Su madre, Margarita, había hecho un curso de acupuntura por CCC, y con el curso le regalaron una guitarra. Dos meses y medio de acordes es la media general de aguante que tiene una persona aunque esta sea tu propia madre. Las agujas volaron como si una tribu de jíbaros hubiese atacado el bloque desde las copas de los árboles del parque. De las veinte que tenía el paquete, solo cinco se le clavaron, dos en el cuello y tres en la cabeza en el hemisferio derecho. Desde ese preciso momento, y sin saber por qué, Eufemio no solo no conoce el dolor, sino que progresó adecuadamente y hoy día es el virtuoso guitarrista que acompaña a su pareja, Carmen la de Amate, por los tablaos flamencos de Sevilla Este.

Una vez más escribo este relato al hilo del blog que conduce la amiga  Anita Dinamita (otrora Vicente)
Como bien dice ella, "estamos muy felices porque nuestro querido amigo Ernesto Ortega ha publicado el libro de microrrelatos con Enkuadres: Los defectos de la anestesia". Felicidades Ernesto
Y anestesiado he escrito...
Imagen de KozDos portada del libro