Páginas

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta París. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta París. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de agosto de 2014

PARÍS…PARÍS….PARÍS






PARÍS…PARÍS….PARÍS



            Temerosa de las alturas y corta de dinero, por su calidad de estudiante becaria, finalmente se decidió a subir a la Torre Eiffel. Desde luego, de ninguna manera subiría a lo más alto. Eso jamás sucedería, pues su temperamento era sobre todo prudente y precavido y por que no decirlo un poco temeroso. Además frente a la taquilla comprobó la deferencia de precios y decidió subir sólo hasta la primera planta. Una vez que adquirió su entrada se dirigió al ascensor, montó en este y el cúmulo de gente la llevó hasta una de las ventanas del elevador, de inmediato, a diferencia de los demás visitantes, le volvió la espalda. Cuando cerró sus puertas y comenzó a subir sintió un pequeño remolino en su estomago. Por su posición no veía como se alejaban del suelo, sin embargo el movimiento y la conciencia de saber que subían, provocaban que el remolino aumentara su intensidad. Al cabo de unos instantes se abrió la puerta y descendió junto con algunas personas. No fue de inmediato al extremo de la terraza como todos ávidamente lo hicieron. Ella simplemente aguardo un tiempo a que disminuyera su malestar estomacal. En un momento dado, se propuso esperar el elevador para retornar y salir de la torre. El tiempo que le llevó esa pequeña batalla fue suficiente para que disminuyera su malestar y se aventurara a dar unos cuantos pasos, al cabo de los cuales se detuvo para ver a las personas que iban y venían del borde de la terraza. Al mirar a niños y adolecentes que disfrutaban gozosamente la vista que ofrecía el lugar comenzó a desaparecer el malestar y a sentirse calmada y tranquila. Al darse cuenta de ello, se dijo a si misma. Por qué no intentarlo. Puedo caminar poco a poco y si me da miedo, pues me regreso. Y así lo hizo. Sin embargo, a pesar de la corta distancia tardó bastante en acercarse al barandal del piso. Conforme este aparecía más próximo, ella más lento caminaba, inclusive, se detenía. Aunque al mismo tiempo la vista le parecía cada vez más hermosa, pues salió por la cara que daba frente al Sena, las terrazas, la enorme y hermosa fuente y los museos. Finalmente quedó a medio metro del barandal y ahí consideró que debería permanecer. El acercarse a la barandilla lo único que le iba a proporcionar era una vista del suelo y eso era demasiado para ella. Satisfecha con su logro, respiro tranquila y se felicitó por ello. Así permaneció algunos minutos contemplando y disfrutando la belleza de la vista. Intempestivamente escuchó un golpe seco a su derecha y de inmediato varios gritos de terror. Instintivamente giró su cabeza y vio horrorizada el cuerpo de un hombre que había saltado desde la terraza superior y permanecía inmóvil a su lado. Fue tal su estado que tuvieron que trasladarla a un hospital para atender su ataque de pánico. Jamás regreso a la Torre Eiffel…..París……París……París.


                        El Capitán


viernes, 25 de julio de 2014

Momentazos: París


"En París, todo el mundo quiere ser un actor; nadie se contenta con ser un espectador."

Jean  Cocteau.